martes, 17 de julio de 2012

Escribir solamente...

Vacaciones dirían por ahí. Creo que ya en otro blog había comentado cómo es que no comprendo que haya personas en este mundo que se aburran de estar de vacaciones (sobre todo no lo comprendo en los niños). Para mí las vacaciones siempre han sido el mejor momento de todos los tiempos, bueno, al menos de los mejores. Probablemente se una al asunto que en verano es mi cumpleaños. Este año ya 27, casi 30. Si sobrevivo a los 27, habré pasado la generación que muere justa y precisamente a esa edad. Y entonces tendré que pasar los 33 y pretty much pienso que estoy salvada (jajaja).

Bueno, pues hoy recordé un poco cómo es que a lo largo de casi toda mi vida académica, en realidad si estuve pagando mi educación. Y recordé además cómo es que incluso en la época donde de verdad no me preocupé por calificaciones, si me preocupada por sacar provecho de lo que estaba viviendo. Así, decidí tomar uno de los varios caminos que se encuentran en filosofía, que en realidad es el ÚNICO camino si realmente quieres estar en filosofía: el de dejarte afectar por ella, es dejar que lo más íntimo de tu ser sea afectado y transformado.

Por eso me parece que soy buena  maestra, aún cuando he tenido grandes fallas en lo que concierne al manejo de grupo, soy buena en la medida en dónde me dejo afectar por mis alumnos, y no no que me ponga a llorar cada que ellos dicen algo "feo" sobre mí... eso me pasó los primeros 6 meses y luego me dejé afectar por ellos y me percaté que en realidad la ofensa no era para mí, el mal trato tampoco, era una forma de expresarse contra la autoridad y todo lo que representa. Si, por más que durante mi primer año quise hacer como que no veía que en realidad estaba en un lugar de poder, es un hecho, ser profesor te da cierto lugar de poder, como te lo da ser alumno. Así, poco a poco me he percatado de lo importante que es saber diferenciar entre lo que es personal y entre lo que no lo es. Como le digo a C. tanto las ofensas como los halagos hay que tomarlos de quién vienen, de dónde vienen y el para qué vienen. No me creo cuando un alumno dice que le ha encantado mi clase... si hay una calificación de por medio. Le creo cuando tiene el 100% de sus calificaciones y tiempo después me dice que le gustó mucho tal cosa o le desagradó aquello. Ahí cuando ya no va de por medio su calificación, es cuando tomo en cuenta su consideración. También la tomo en cuenta cuando va de por medio su calificación y decide hacerme saber su descontento.

En fin... esto se reducía a que me gusta saber que hay personas que admiro, que me parecen sumamente interesantes, que a su vez me consideren digna de una buena conversión, de una observación de una palabra (muy dentro de mi aunque la propuesta indecorosa veracruzana me desilusionó, una parte de mí se sintió muy halagada) . Por eso me resulta doloroso que a veces no te percates que tengo algo que decir, o que hacer. Si, mi vida no ha sido un cuento de terror, pero si ha sido una vida de esfuerzo. También soy una cabrona, también soy inteligente, también sé escribir y sé pensar. Yo lo sé ¿pero tú lo sabes? Ayer escribía que con que yo lo supiera es más que suficiente, y lo es en la medida que no puedo desdecirme. Tal vez va siendo momento de brillar en ese sentido. 'Cause I glow you know? I know it! :)



Las reglas del juego...

Hace tan solo unos minutos que hablába sobre la necesidad de tener reglas en esta casa, que es nuestra. Te decía que como primera regla quería que estableciéramos que antes de salir de esta casa, uno se despide del otro, no importando que tan de prisa, de enojo, de salida estuviéramos.

Y entonces por casualidad (ajam) me dirigí a Gioconda Belli... como me gusta esa mujer y llegué a sus "Reglas de juego para los hombres que quieran amar a mujeres mujeres"... y entonces recordé que muy al inicio de nuestra relación, cuando llevábamos muy poco saliendo y tu llegaste muy de mañana un día que tenía clases en el Claustro... y estuve a punto de faltar a una de mis clases favoritas y te dije "entraré a clases, me lo agradecerás después", y con ello sólo quería decir lo que después te puse en una suerte de instructivo, y te lo dije y repetí varias veces. Buscando ser más yo, y siendo yo para entonces, estar yo contigo. Y así, eso me ha llevado a un ir y venir, para que finalmente esté compartiendo vida, cama, casa contigo, siendo más yo que nunca. Si el gran amor del que habla Hannah Arendt que además me permite ser yo misma, porque yo misma me lo permito.

En fin, después te entregué las reglas para convivir conmigo, y recuerdo que te decía que tenías que elegir muy bien el momento para tratarme como princesa y el momento para tratarme como esclava, porque soy mujer de fundamento, diría Gabs. Y por ello hoy te dije, quiero que me trates diferente, quiero respeto. Si quiero respeto, primero respeto.

Así recordé que la primera regla del juego no era despedirse, la primera regla del juego es: RESPETO. Y en pos del respeto por mí y por ti jugaré todas mis cartas, más allá del amor que te tengo, será el respeto.

Me siento tan feliz, una felicidad que sabe cotidiana, que sabe mundana, una felicidad en este mundo que es mi mundo. Estoy de acuerdo con C. cada uno hace lo que puede por mejorar su entorno, eso implica necesariamente primero mejorarse a uno mismo. A una misma. No sé si mejorar sea la palabra, creo que me gusta más decir que caada uno hace lo que puede por transformar su entorno. Yo hago lo que puedo por transformar mi entorno al menos.

Y mi entorno transformado ha dado lugar a amarte y admirarte, porque me amo y admiro.