Desde hace algunos días me rondó en la cabeza este blog abandonado. No reuerdo si quiera cuánto he publicado acá y ni qué he pulicado.
Me he comprado un poco la idea de que al vivir con un poeta, mi función en la vida tiene todo que ver con todo, menos con la escritura. De pronto, como saltando del librero, aparecer "La Loca de la casa" un libro de Rosa Montero que yo juraba que trataba sobre la hija mayor que quiere ser psicóloga y por alguna razón termina haciendo otra cosa, hasta que regresa a su pretensión original. El caso es que trata de todo menos de eso. La loca de la casa, nombre que le pone Teresa de Jesús a la imagincación, trata sobre la escritura y más allá de la escritura sobre los escritores específicamente de novelas.
Yo no escribo poesía (o muy rara vez), no escribo cuentos, ni mucho menos novelas. No pretendo tener la gran obra, sin embargo, algo que desde hace ya muchos años, seis que son algunos, escribir en un blog se convierte de vez en vez una necesidad imperante. Durante una época, incluso, era algo así como una compulsión.
Hoy fue una comida-velada impresionante, muy amena y rica y feliz. Me ha surgido el pensamiento de decir "el amor de vida", y en cierto sentido lo es, que es mi amor en este instante que es mi vida, y así, me suena sozo. Mi maridis, pues, y Silvia que es una de las personas más importantes en mi vida compartiendo en una misma comida y conociéndose un poco más.
Ayer, una gran plática con C., mi mejor amiga de todos los tiempos y saber que para L. las cosas marcha.
Estoy contenta. Es raro, tengo una familia y dos familias. Mi familia inicial, y mi familia que ahora construyo, con nuestras propias costumbres y faltas de, con nuestros propios problemas y soluciones.
Estoy enamorada de mi vida, de mi trabajo, de mi casa, y sé que estoy enamorada porque me vuelvo monotemática y no puedo dejar de pensar en eso.
Me he compado eso de no ser escritora, y es que en realidad no lo soy,yo la verdad soy bloggera jajaja.
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