sábado, 20 de octubre de 2012

Control y manipulación

El viernes acudí con M. a una conferencia sobre El cuerpo abyecto, explotación y control. Fue como la cereza en el pastel de una semana de tratar el tema (tangencialmente) con mis alumnos, Marx y Nietzsche a la orden.

Claudia Malacrida comentaba que cuando ella se percató que como enfermera estaba en una posición contraria a todo lo que ella creía decidió dejarla... pera dedicarse a otro tipo de mecanismo de control ... ser maestra. Al final, me acerqué, porque justo eso era lo que resaltaba más evidente cada vez que terminaba una sesión con cada grupo, ¿qué carajos estaba haciendo impartiendo clases? En uno de los grupos que en general no se interesa ni discute absolutamente nada ( que no sea relacionado a sus calificaciones y la razones por las que sin hacen absolutamente nada... no tienen 10 en mi materia), se puso buena la discusión, hasta lágrimas hubo de por medio. Una de las chicas me preguntaba que qué estaba haciendo yo para cambiar la situación de la injusticia que Marx tan lúcidamente refleja respecto al sistema capitalista. Le comentaba que lo que hacía era hablar de eso con ellos y buscar que hicieran consciencia para cuando estuvieran en un momento de decisión respecto a un empleado lo tomara en cuenta.

Cuando me acerqué a Malacrida le pregunté que si era evidente que estaba en una posición donde legitimaba el control, la disciplina que homogeníza... ¿debía dejar mi profesión y dedicarme a cultivar flores? Entonces ella me comentó que no lo sabía, que en su propia vida tampoco lo sabía porque cuando su hija cumplió 5 años y la llevó a la escuela se percató que eso significaba su propia derrota frente a los mecanismos de control.

Y de pronto me encuentro pensando en cómo es que hoy decidí callar, guardar silencio, asentir y sonreír sin ganas.. y ahí no supe bien quien tuvo el control, como si eso importara.


jueves, 18 de octubre de 2012

De manera que...

De manera que... todo se reduce a mi ausencia.  Ahora entre en juego que lo que le gusta de mi es mi ausencia... y no le creo nada. O es un juego macabro el que juega, ¿jugamos? ¿Qué putas Tarumba?

sábado, 6 de octubre de 2012

La nostalgia del blog...

De pronto noto que bloggeros que habían dejado por completo su espacio en la red, en algunos casos hasta por años... regresan para decir que siguen vivos... con entradas esporádicas y bien intencionadas.

¿Son acaso ciclos? Será que de pronto todo dueño de un blog, como yo, decide que es tiempo de echar un vistazo y preguntar quién anda por ahí.

Son ya siete años desde la primera vez que escribí una entrada en mi primer blog... qué extremo. Esta noche ha servido para recordar lo mucho que me gusta recordar, tener indicios de pasados propios y ajenos (boletos del metro del año en que una de mis hermanas nació y yo era tan pequeña como para saber qué era el metro, muñecos regalo por buen aprovechamiento, sabanitas de bebés de plásico por las cuáles mis hermanas y yo peléabamos cuando la posibilidad de ser madres era una ilusión, y no un terror ocasional de cada mes)... si me gusta encontrar pedazos de historias... me gusta saber que ha habido un antes... porque eso, pa mí, sólo significa que habrán muchos después.

Es probable que en algún punto si me hubiera topado con algún profesor que tuviera como Hobby la pleontología o algo parecido... no estaría acá, sin odescubriendo indicios anteriores incluso a la raza humana.

Mi hermana me dice que soy una acumuladora, y que de vieja seré como mi abuela... es probable... pero al guardar cada pieza del rompecabezas que como familia hemos construído, aún antes de ser familia... pienso en la cara que podrán quienes estén involucrados en el recuerdo, sobre esos pequeños tesoros que poco a poco he ido guardando.

Lo mismo acá...

Curioso...