jueves, 8 de marzo de 2012

"Nos exigimos ser mejores"

Ayer mismo a mitad de semana me encontraba conviviendo con C., en nuestro lugar preferido de todos los tiempo BB... nos contábamos mutamente de los problemas, beneficios y alegrías de nuestros respectivos trabajos. Me da gusto verla tan feliz, y espero pronto se resuelva contundentemene la cuestión de su aburrimiento en el trabajo, para dar paso a un trabajo divertido y estimulante con las prestaciones  actuales.

Me decía que el slogan del tec, era una realidad en su acontecer diario, y me daba evidencias que en el mío también. Ayer le decía que debía en realidad estar calificando tareitas de mis alumnos y que en su lugar, me encontraba degustando un derivado de aquello que Dionisios nos trajo a los hombres para sentirnos en unidad divina (cada quién sus formas no? aquí no se juzga carmabas).

En esas estábamos y concluí que es mejor una maestra feliz con su vida, que una maestra angustiada, apesadumbrada, etc. Y que mi retiro de la farándula para ir a beber con ella, era también una manera de convertirme en mejor maestra, más agusto con mi vida y acontecer cotidiano.

Y de verdad, hoy llegué con nuestras fuerzaS a trabajar, y llegué toda contenta... una excelente noticia es que tengo el apoyo del coordinador para impartir Doctrinas también acá... me emociona, me emociona porque al menos en la generación actual los chicos que he tenido la oportunidad de conocer, realmente están interesados por las humanidades y la filosofía es algo que les llama la atención, no en vano una de nuestras estudiantes terminó finalista en un concurso de debates filosóficos... y eso que lo suyo  lo suyo es la historia.

También me sentí un poco fuera de lugar en mi estado gozoso porque, no bien llegando a la "reja" que separa la zona del estacionamiento con la zona propiamente escolar... , me encuentro una escena francamente espeluznante. Literal de película de terror psicológico donde sabes que la cosa no va a resultar nada bien. El prefecto, dos de los policias privados que se encuentran en las instalaciones del colegio y un chico frenético, con una crisis de ansiedad impresionante, casi en estado psicótico, jalando la reja y diciendo que era algo que necesitaba. No queriéndome aproximar, pero con la indicación de uno de los policías de pasar (cuando abre la puerta)... fue innevitable. En mi camino me crucé (de nuevo estilo ciencia ficción) con la comitiva que iba al encuentro del alumno. Doctoras, psicólogas, etc. Y luego ver a mi amiga G. muy triste tampoco me motivó demasiado.

¿Qué puedo hacer? ¿Qué esstá en mis manos? Organizarme más de primera instancia... y continuar en mi labor que la docencia no implica dar càtedra sin màs... implica facilitar que el alumno se involucre para su crecimiento personal.

En fin... un poco agotada... ¿qué hacer?

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