A dos meses de no escribir por acá, a un mes y días de formar parte del contingente 29 de abril.Varios días he tenido ganas de escribir, incluso de crear un nuevo blog de acuerdo a mi nueva condición vital de "No soy una señora de una conducta intachable"... pero si soy una señora, una doña pa que me entiendan porque tengo ya a mi don jojojo... diría mi marido y entre juego y bromas así le digo... y al final pa qué nos hacemos lo es... aun con los bemoles que implica el no estar unidos ante los ojos del Dios aquel, y de la ley. Estamos unidos por algo que me parece aun más fuerte: nuestro compromiso.
Muchos cambios han ocurrido y entre ellos la posibilidad de estar en casa y no ser interrumpida más que por mis propios demonios y ocasionales garrasperas de mi querido marido.
Hoy por ejemplo, recibimos una noticia un tanto triste pero no desalentadora porque estoy segura que todo resultará y será excelente, sin embargo, eso nos llevó a discutir sobre la amistad, a ver la participación de Lopez Obrador en la carnicería televisada que se sucitó el día de ayer... y tener puntos de acuerdo y desacuerdo que ponemos en suspensión una vez que se prepara para dormir y yo recostarme un rato a su lado, mientras se duerme.
Y ahora me dedico a cumplir con mi tarea para la especialidad y me resulta evidente por qué jamás en la vida podré alejarme definitiva y completamente de la filosofía. ¿qué es la filosofía? Me preguntaba un incauto alumno de lógica que quería ayudarle a su compañero de 5to a tener la respuesta para el examen. ¿qué es la filosofía? es un estilo de vida, es una manera de vivir que te impide quedar indiferente ante la existencia propia y ajena... que te lleva a momentos profunda y completamente oscuros y a momentos de lucidez y conexión espiritual.
Estoy enamorada de la vida, y como buena amante he decidido desde un tiempo ya, hacer todo por día a día reconquistarla, por vivirla, diría Benedetti (en un poema dedicado por el marido) que la culpa es de uno que no enamora... si no había estado enamorada de mi vda o lo estuve a ratos y a ratos no, la responsabilidad es mía que no la enamoraba que no le decía esto si me gusta y esto voy a cambiarlo y esto no puedo cambiarlo, no me gusta y habrá que aceptarlo, porque hay cosas en la vida que no pueden cambiarse.
No puedo cambiar que me cueste trabajo ser yo quien busque las fuentes primarias, lo que si puedo cambiar es el hecho de que esto me fruste y me haga pensar que no hay compromiso por conocer. Mi compromiso por conocer es rodearme de personas y del marido idoneo pa' enterarme del chisme político, de la profundidad filosófica y vital y de la creación y vida poética. Existe compromiso cuando me percato que he errado y busco maneras alternas de solucionarlo.
De nuevo el temor y el temblor. La polaridad, la síntesis de lo finito e infinito dentro de un mismo instante, del salto de cabeza al absurdo. De creer que podemos construir y construir y construir algo nuestro que perdure en su unión en el tiempo. Es absurdo, no es lógico, pero la fe es importante. Diría mi mamá a Dios rogando y con el mazo dando.
Yo no ruego a Dios con mayúscula, le ruego a la divinidad, y sobre todo a la divinidad en mi misma, me ruego a mi misma por estar constantemente enamorada y más allá de enamorada amando. Amando profundamente y amandome profundamente.
Dejarme seducir por el misterio y soportar soportar la frustación de que el misterio es infranqueable.
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