Comencé a leer el libro por recomendación de una chica que llegó pidiéndolo al Don. El título me dio una curiosidad tremenda... y la autora La Mastretta la sensación de que leería una telenovela. Después de "Ése tráetelo, me da la impresión de que quiero leerlo"... dos días después inicié el conjunto de historias "simplonas" con desenlaces más o menos predecibles de encuentros y desencuentros maritales.
Si por algo ha valido la pena, además de su lectura ágil y divertida para pasar el transe de un duelo más bien novedoso y fértil, es la historia de Isaac y su higuera. ¡Es una historia tan redonda!... y tan predecible. Isaac un chico libanés que no tiene en qué caerse muerto (condición que para Oriente dicen es significativa) se enamora de una joya que debe ser engarzada en oro y no en baratijas (preciosa y simplona imagen)... total se va (viene) a México llamado por su amigo, hermano del alma que se ha convertido en socio de una fábrica de alfombras. Isaac le vende tan bien la joya llamada Esther que Benjamín, el amigo, se va a buscarla para hacerla su esposa (Isaac le recomienda "Ve, hazla tuya, si no puede ser mía que al menos tuya sea")... son mediados de 1930 y así era la vida, o así dice la autora que era. Ella se va (viene) en barco dejando a su hermana Abigail tras un largo abrazo. Benjamín se muere en el camino y al llegar Esther es mujer con dinero (heredado de Benjamín) y libertad para elegir con quién casarse (otorgada por Isaac)... long story short... se casan y tiene hijos (y nietos) con Isaac el chico que en Líbano mientras platicaba con Abi bajo una higuera la hizo sentirse observada y deseada. Total, una nieta igual de aventurera que ella la reencuentra con su hermana y de ahí tarde con tarde recrean la escena dónde ellas platican bajo la higuera e Isaac admira a su Esther como si no hubiera otra en el mundo.
Una historia sencilla que me encantó... que me hizo pensar en nuestros encuentros que continuamente suenan más a desencuentros... ¿dónde hay que buscarse cuando el desencuentro no implica grandes distancias espaciales y temporales, cuando estás del otro lado de la cama, tan lejos de mi, de ti y de nosotros?
Hace unos días le preguntaba a mi abuela cómo había logrado encontrarse con mi abuelo incluso a lo largo de su transe de viva a muerta... ¿cómo hago, haces y hacemos para que la nada de enmedio compartida se convierta en algo?
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