miércoles, 19 de junio de 2013

De Astromelias y otras cosas...

Salvo el mosquito molesto, la noche fue agradable, de esas noches dónde te siento más cerca y que no nos repelemos mutuamente... dormir temprano y despertar en la madrugada para volver a dormir a tu lado.

Salgo contenta al Colegio pensando que el clima está raro. Hace tres días que escribió en su muro pensé en escribirle un saludo y decirle cuánto me agradaba conocerlo. Espero lo sepa ahora, a la distancia en la que se encuentre. Curioso que sólo me llorara un ojo, un ojo que intentaba controlar hasta que decidí que estaba en su(mi) derecho de llorar lo que quisiera, dónde quisiera, incluso ante las miradas medio extrañas de los compañeros pasajeros... si, sólo un ojo, ahora lo acampaña el otro.

No, no éramos en realidad cercanos, ni siquera recordaba que durante toda su vida ocupó muletas (porque además nunca fueron impedimento para absolutamente nada, estaba ahí siempre al pie del cañón... con una sonrisa, jamás fueron excusa para nada, si a caso para ser ejemplo de vida y actitud). "Estará hasta las 4 pm en ermita", justo dos minutos después pasaba del lado contrario de Tlalpan y sentí que debía ir, no quería ir sola. Ale afortunadamente llegó, me (nos) acompañamos.

Por segunda vez mirarla de frente, la primera hasta la toqué, en el cuerpo inherte de mi abuela, todavía caliente en algunos lados. Hoy la miré de frente y fui a dar diksha como me dijo mi papà... horas antes le decía que no sabía si a un muerto podría dárle diksha... la intención en el momento fue para quien lo necesitara.

Desde hace rato traigo en la mente una frase "te abrazo, querido vacío, te abrazo porque eres la única certeza" y recordé a Heidegger, asistir a la propia muerte, cómo duele ver a un chico de la misma rodada.

Le llevamos astromelias escribe A., y cómo bien le dije, le llevamos presencia... y para que quedara acentuado el asunto... lluvia torrencial camino a casa, sólo compré capita para mi bolsa, toda yo purificánddome... abro la puerta de casa, cesa la lluvia y veo el frutero sobre la mesa, símbolo de que me miras. Diría que es un momento de awerness (no al estilo gestalt necesariamente, y si).

No hay comentarios:

Publicar un comentario