domingo, 23 de junio de 2013

Sara más amarás

Hace más de 10 años al escribir mis historias, mis poemas... firmaba como Sara. Antes de Sofia, Sara fue mi nombre preferido... Princesa.. sin más dejé de usarlo y eventualmente de escribir poemas e historias. (re-leyendo... aquí mentí... sigo escribiéndome mi propia historia... me encanta mi blog... dice mi abuela que platico rico... yo digo que platico mucho... que me dedique a contar historias jajaja... lamentablemente eso hago... ser docente mucha sveces consiste en contar ciertas historias fantásticas... como que al teminar los estudios encontrarás un buen trabajo que te haga feliz y te mantega... momento... es cierto... si lo encuentras...).

Terminé las cartas a Sara recogidas en una antología que contribuye al gasto familiar de los hijos de Arreola. Lo único que conocí de  él durante mucho tiempo fue "El guardagujas" (ok A., necesito el diccionario... ok no, tú y todos aquellos que han pasado, pasan o pasarán por aquí tendrán que lidiar con mi mal uso de acentos y j,g,s,c,z,etc inoportunas e indiscretas). Regreso a Arreola, hace unas semanas en la búsqueda de algo revitalizante encontré Confabulario... WOW WOW... y en consecuencia el Don trajo un libro de las cartas que Arreola escribió a su mujer Sara.

Siempre me han gustado los libros de epístolas... reviví los dos grandes amores de la vida de Arendt através de sus cartas... me gustan las biografías noveladas... el chisme me llama.

En mis deberías, escucho una voz incesante que me dice: "Deberías estar haciendo el ensayo de psicología"... afortunadamente repito para mi misma "la mente no es mi mente, la mente no es mi mente"...

Aparentemente la mayoría de los grandes  fueron o son personas muy atormentadas... Arreola al menos iba al psiquiatra ¿cuándo lo harás tú me pregunto? ¿lo harás? Ya me has dicho que no... En algún punto escribía que no soy Hannah Arendt, me queda claro que tampoco soy Sara, pero sus palabras (transcritas de una grabación que el vivo de su nieto realizó de una de sus conversaciones) intercaladas entre la correspondencia recibida por su esposo, me puso a pensar en la grandeza de Sara y ¡qué pendeja! (ella, no yo... yo no me llamo Sara).

Ayer vi a C. y le decía que busco ser clara, que busco ser humilde, que busco ser afable y busco ser directa... y que también reconozco que puedo ser cabrona y una hija de la chingada... y que no lo busco aunque a veces se necesite... lo necesite.

En fin me dejó con un sabor dulce-amargoso este texto, ¿qué me dice de mi propia vida? Creo que él, si sus demonios se lo permiten o posibilitan, será grande, ya lo es, tanta mierda lo opaca, en el fondo esa genialidad schopenhaueriana la miro.¿Y yo? Cómo jugar al rededor o al lado o encima o debaj de ello? (No no me asusta tu grandeza, esa me hace admirarte, me hace desearte... lo que a mi me asusta es tu bajeza).

No puedo creer lo satisfecha que me siento de mi vida y al mismo tiempo lo atormetado que se siente de la suya. Sara, a su manera una guerrera, siempre abnegada (bueno... en una de esas el J.J. le escribe una carta molesto... pero yo digo ¿con qué cara? ¡Hombres!)... yo no quiero esperar a que seas grande para disfrutar... no puedo vivir de promesas que además, a diferencia de Arreola pocas veces haces.  De inicio había un compromiso: respeto... para mí sería necesario renovarlo y asumir uno más apremiente: comprensión.

Pido, pero ¿qué pido? la divinidad no es adivina... yo tampoco. Espero te hayas dado cuenta que no te aceptaré más reclamos, que si no hay nada "hecho de comer" ha sido sólo responsabilidad tuya... y un poco mía... a pesar de tener un ejemplo de cierta "abnegación" femenina por parte de mi madre... si, puedo ser abnegada... y uso ese recurso cuando me parece pertienente, pero no esperes una madre... no estoy ya dispuesta... no soy una mujer que en general recurra a la abnegación... más bien en eso si le fallo a Nietzsche y juego el juego argumentativo... soy buena en las discusiones y las que me interesan... las gano (aun cuando el contrincante ni siquiera se percate de ello... no lo necesito, sólo necesito saber yo que he ganado).

Ok voy a hacer diligencias y a esperar que un evento del mundo exterior llegue como imagen a mi entendimiento y pueda terminar el H. trabajo peerscholar que me emociona y me saca canas... pensé que ya había dejado el modus operandi de todo al último... hay viejas mañas terribles de erradicar... y a veces hacen falta... ¿cuáles son tus mañas?

1 comentario:

  1. Algunos comentarios.

    Firefox. Agregar diccionarios. En una caja como esta de escritura, le das botón derecho del ratón y te da la opción. Ya con eso, podrás escoger el diccionario que quieres usar en cada caja de texto y te marcará con subrayado rojo lo que puede estar mal. Es una ayuda y no es foolproof. Si gustas te ayudo a instalar eso (inclusive de forma remota)

    y que también reconozco que puedo ser cabrona y una hija de la chingada... y que no lo busco aunque a veces se necesite... lo necesite.

    ¿Aunque te la encuentras sin buscarla no? Se llama, creo, autodefensa. Todos andamos en esa mierda, no creas que estás sola. Ya te contaré como D me lo dice cada vez.

    Bajeza cruel. Si yo me sentí mal el otro día, no quiero ni pensar qué onda contigo. Como escritor de canciones se va a morir de hambre, aunque seguro, se va a sentir muy bien de que te dijo tus verdades, mujer ingrata. Sí, to también estoy enojado por eso.

    Urge la renovación de votos y reglas y compromisos, te queda claro. Pregunto. ¿No conviene esperar un poco a encontrar la mejor forma y no forzar otra desavenencia?
    Ya sabes que yo leo Asimov en vez de Nietszche y compañía. En La Fundación y el drama de la PsicoHistoria, esperar tenía sus virtudes y la solución aparecía clara al momento adecuado.

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